27 agosto, 2015

Dos no discuten si uno no quiere

La tercera planta del parking del edificio era un lugar que no era cómodo. Llevaban enterrados vivos desde hacía más de veinticuatro horas y el oxígeno se estaba consumiendo a marchas forzadas. Conocía de vista a las tres personas que estaban sepultadas con él bajo los escombros de lo que había sido un edificio de dieciocho plantas y que era la sede central del Banco Toledano. Felipe Rodríguez había calculado todo pero había cometido un error. La explosión que había provocado el derrumbe se había producido antes de tiempo y él no tenía que estar allí. Era un hombre meticuloso y no solía dejar nada al azar, pero se había equivocado en el cálculo del tiempo que tenía para salir de allí antes de que su explosión controlada colapsase el edificio provocando su derrumbe.