4 abril, 2015

Baila esta Milonga en silencio

(No importa cuánto tango hay en tu vida, sino cuánta vida hay en tu tango)  La mayor parte de la gente estaba, o trabajando o en sus casas, realizando el sagrado ritual de la siesta. Aún no eran las cuatro de la tarde y entró en el café. No era el lugar habitual donde solía pasar la sobremesa pero desde que se enteró de la noticia, todos los fantasmas del pasado se le habían echado encima. Ni Laura, su mujer, ni Cristian ni Martin, sus hijos, sabían lo que le ocurría, pero estaba muy raro.