5 mayo, 2015

Pasión de recuerdo

La luz de la luna atravesaba los visillos. La habitación aun olía a sexo. Eran las cinco de la mañana y la oscuridad,  mezclada  con la luz tenue de esa luna llena, creaba sombras con el cuerpo desnudo de Isabel, quien se movía inquieta alrededor de la cama. Se asomó a la ventana. Nadie en la calle, salvo un par de gatos callejeros que buscaban entre los contenedores, todavía  sin recoger por los camiones de la basura.