Tu eres la letra y yo soy la música

9 marzo, 2017

Dunia

No entendía nada. El dolor era intenso en el abdomen. ¿Qué pasaba? Su mente aún estaba confusa. ¿Qué había pasado? Notaba su pelo mojado y un reguero húmedo resbalaba por su frente. Le dolió la mano al intentar tocarse, pero a pesar de eso lo hizo. Era sangre lo que corría por su cara. Se asustó. Su mirada comenzaba a aclararse. Estaba en el viejo Renault 5 de enésima mano. Estaba atrapada y el cinturón de seguridad la sujetaba.
27 agosto, 2015

Dos no discuten si uno no quiere

La tercera planta del parking del edificio era un lugar que no era cómodo. Llevaban enterrados vivos desde hacía más de veinticuatro horas y el oxígeno se estaba consumiendo a marchas forzadas. Conocía de vista a las tres personas que estaban sepultadas con él bajo los escombros de lo que había sido un edificio de dieciocho plantas y que era la sede central del Banco Toledano. Felipe Rodríguez había calculado todo pero había cometido un error. La explosión que había provocado el derrumbe se había producido antes de tiempo y él no tenía que estar allí. Era un hombre meticuloso y no solía dejar nada al azar, pero se había equivocado en el cálculo del tiempo que tenía para salir de allí antes de que su explosión controlada colapsase el edificio provocando su derrumbe.
7 julio, 2015

Suma y resta

         El colegio se había quedado vacío. Era tarde y la fiesta de graduación de los alumnos de cuarto había estado llena de emociones y de momentos para el recuerdo de los padres y alumnos que ese año dejaban el colegio. Quedaban dos de los tutores y Rosa la profesora de Matemáticas. Quería ayudar a recoger todo aquello pero tenía que ir desde Guadarrama a Villalba donde tenía los ensayos de la actuación que ese sábado daban en un congreso de Bachata.
26 mayo, 2015

Todo muy rico y muy bien servido

(Relato homenaje a “La hora de Alfred Hitckoch y a “Que he hecho yo  para merecer esto de Pedro Almodóvar”)          José de la Paz había nacido en el barrio de Lavapiés.  Hijo de un humilde obrero que había perdido las ganas de soñar después de sufrir los rigores de la postguerra. Su infancia transcurrió aprendiendo mil tretas para poder sobrevivir sin que nadie le pusiese una mano encima. Golfo de buen corazón no hizo daño nunca a nadie pero aprendió rápido como sobrevivir jugando las cartas que la vida te da.
5 mayo, 2015

Pasión de recuerdo

La luz de la luna atravesaba los visillos. La habitación aun olía a sexo. Eran las cinco de la mañana y la oscuridad,  mezclada  con la luz tenue de esa luna llena, creaba sombras con el cuerpo desnudo de Isabel, quien se movía inquieta alrededor de la cama. Se asomó a la ventana. Nadie en la calle, salvo un par de gatos callejeros que buscaban entre los contenedores, todavía  sin recoger por los camiones de la basura.